Escenas de la sublevación*

Noam Chomsky
Junio 1988
Z Magazine, Julio 1988

Uno de los grandes temas de la historia moderna es la lucha de los pueblos sometidos para obtener el control de su propia vida y destino. En Abril visité Israel y los territorios ocupados, donde una de estas luchas ha alcanzado un nivel de intensidad dramática. Algunos meses antes había estado en Nicaragua, un ejemplo notable de la voluntad y de la habilidad de sobrevivir -  aunque sea apenas – de un país desesperadamente empobrecido, y de resistirse a la agresión de una superpotencia terrorista. De alguna manera, cualquier sea la cantidad de lecturas y la intensidad de la preocupación, es sencillamente distinto ver las cosas con los ojos de uno.

Muchas veces los privilegiados consideran estas luchas como una agresión a sus propios derechos, arrebatos violentos instigados por fuerzas malvadas empecinadas en nuestra destrucción: el comunismo mundial o fanáticos y terroristas locos. La lucha por la libertad no parece poderse explicar en otros términos. Después de todo, el nivel de vida es más alto en Soweto de lo que lo era en la edad de la piedra o inclusive en algún otro sitio del África Negra. Y la gente de Cisjordania y de Gaza, que sobrevive haciendo el trabajo sucio de Israel, está mejorando bastante según las medidas económicas estándard. Los propietarios de esclavos ofrecían argumentos parecidos.

Siendo tan evidentemente irracional, la rebelión de los desposeidos tiene que ser guiada por intenciones malvadas o por una naturaleza primitiva. ¿Por qué tendríamos que preocuparnos por la humillación y la degradación si estas condiciones son acompañadas por un cierto crecimiento económico? ¿Por qué motivo la gente tendría que sacrificar el bienestar material y las expectativas en aumento por la búsqueda quijotesca de la libertad y del autorespeto? Partiendo de la suposición que la emoción humana básica y la fuerza motora de una sociedad sana es el deseo del provecho material, la respuesta a estas preguntas no es sencilla, por eso andamos buscando algo más sofisticado y arcano. Hace doscientos años Rousseau escribió con desdeñoso desprecio acerca de sus compatriotas civilizados que habían perdido el verdadero concepto de libertad y “no hacen otra cosa que jactarse incesantemente de la paz y el descanso del que disfrutan en sus cadenas... Pero cuando veo a los otros sacrificando placeres, descanso, salud, poder y la vida misma para preservar ese único bien que tanto menosprecian los que lo han perdido; cuando veo a los animales que han nacido libres y que aborrecen la cautividad rompiéndose la cabeza contra las barras de su prisión; cuando veo multitudes de salvajes completamente desnudos desdeñando las voluptuosidades europeas y soportando hambre, fuego, espada y muerte sólo para preservar su independencia, entonces siento que no les corresponde a los esclavos razonar sobre la libertad”.

Estas palabras me seguían volviendo a la mente mientras viajaba por Cisjordania, tal como lo habían hecho en circunstancias parecidas. Èl de vislumbrar un instante de una lucha popular para la libertad y la justicia es un privilegio raro. Ahora mismo la rebelión es esto, a dondequiera que pueda llevar bajo las condiciones impuestas por los ocupantes y el pagador. 

Represión y Resistencia

Israel lo ha intentado con el asesinato, las palizas, la gasificasión, las detenciones masívas, la deportación, la destrucción de viviendas, los toques de queda y otras formas de violenta punición colectiva. Nada de todo esto tuvo éxito en imponer la obediencia o producir como respuesta una reacción violenta. La rebelión palestina es un ejemplo notable de autodisciplina colectiva. Es bastante distinta de la lucha de los Hebreos de Palestina por un Estado hebreo, con el asesinato de oficiales británicos, el asesinato del mediador de la ONU Folke Bernadotte, la ejecución en la horca de rehenes británicos y muchas atrocidades contra los civiles árabes. El actual primer ministro de Israel, comandante del grupo que asesinó a Bernardotte, exaltó el terror como un imperativo moral. "Ni la ética hebraica ni la tradición hebraica pueden descalificar el terrorismo como método de combate”,  escribió. "Ante todo el terrorismo para nosotros es una parte de la batalla política llevada a cabo bajo las circunstancias actuales, y tiene un gran papel para jugar... en nuestra guerra contra el ocupante”[1]. A algunos les gustaría hacernos creer que tales ideas, y los hechos que procedieron de ellas, sólo les incumbieron a los extremistas y que se abandonaron tras la fundación de un Estado que la prensa describe como “el símbolo de la decencia humana”, “una sociedad en la cual la sensibilidad moral es un principio de la vida política” (New York Times), y que ha sido guiado por "el alto propósito moral... a lo largo de su tumultuosa historia” (Time)[2]. Hay muchos documentos que socavan tales falsas ilusiones. Además, los líderes politicos estaban poco dispuestos a condenar las prácticas terroristas. En unas memorias encomiásticas, Isaiah Berlin observa que Chaim Weizmann "creía que no fuese moralmente decente denunciar en público ni los actos [del terror hebraico] ni sus autores... no propuso que se hablara explicitamente contra actos, que el consideraba criminales, que brotaban de las mentes tormentadas de hombres impulsados por la desesperación...”; David Ben-Gurion mantuvo secreta la confesión de un amigo íntimo que había sido uno de los asesinos de Bernadotte[3]. Es típico que los movimientos y las luchas nacionales tengan un currículum de violencia y terror, no último el nuestro, e Israel no es una excepción a la norma.

Durante su lucha para la independencia la comunidad hebrea de Palestina pudo dar por sentado un cierto nivel de autolimitación por parte de las fuerzas británicas. Los Palestinos saben muy bien que no podrían esperar nada parecido si siguieran el mismo curso de los Sionistas. Hasta las acciones no violentas – por ejemplo los esfuerzos politicos y las huelgas de comerciantes y hasta la expresión verbal y simbólica – han sido reprimidas con violencia durante mucho tiempo por falta de apoyo desde el exterior, inclusive por parte de los que alaban las virtudes de tales medios. Si los Británicos hubiesen tratado a los Hebreos de Palestina de la misma manera que la represión israelí durante muchos años, habría habido un alboroto en Inglaterra y en todo el mundo. Imagínense la reacción si la policía soviética se ocupara de los disidentes de alguna manera comparable con las prácticas israelies que han alcanzado brevemente las pantallas televisivas. Los comentadores israelies han registrado el marcado contraste entre la autolimitación de las fuerzas británicas y la brutalidad israelí en respuesta a una resistencia palestina que se ha mantenido notablemente disciplinada, algo que puede no durar para siempre. Mientras escribo la prensa informa – en un solo día – sobre protestas violentas en Taiwan, Francia, Corea del Sur y Manila con bombas incendiarias y garroteo de policias, y cientos de heridas, muy pocas entre los demostrantes y los revoltosos. Estos no son Estados conocidos por su delicadeza; y a pesar de eso la imagen es remota de las prácticas israelies en circunstancias menos amenazadoras[4].

Existen extandartes dobles, tal como afirman comunmente los que defienden la violencia israelí; es precisamente lo opuesto a lo que se asevera, y ha sido así durante muchos años.

El filósofo israelí Avishai Margalit compara la "ética de la autolimitación” de la policía sudcoreana con la doctrina aplicada por el ministro de la defensa Yitzhak Rabin del Partido Laborista: esas palizas brutales son “necesarias... para recuperar el honor de los soldados frente al desafío por parte de los Palestinos”[5]. La diferencia, argumenta, reside en las diferencias culturales respecto al concepto de honor. Puede ser que sea así, pero no habría que pasar por alto el factor racismo. Cuando el levantamiento cobró fuerza los Hebreos ortodoxos que protestaban contra la proyección de películas durante el sabbath golpearon coches y policias con piedras y marcos de hierro arrojados desde las casas; en esa oportunidad no se informó de asesinatos o palizas sádicas, y tampoco seis meses después, cuando cientos de trabajadores hebreos irrumpieron en el ministerio de hacienda, destrozando las ventanas e hiriendo a los policias durante una protesta laboral[6].

Margalit comenta que "la voluntad anunciada por el gobierno israelí... de restaurar ‘la ley y el orden’... ha sido traducida cuidadosamente: ‘borrar la sonrisa de la cara de la juventud palestina’”. La frase es apropiada. Los soldados que golpean a los Árabes en la calle principal de Jerusalén Oeste gritan que "osan  levantar la cabeza". La lección impartida a los Àrabes es que “vosotros no teneis que levantar la cabeza", como reporta el autor israelí  Shulamith Hareven desde Gaza, donde el sello de una ocupación de 20 años ha sido “la degradación” y el “hostigamiento constante... fin en sí mismo, la maldad fin en sí misma”. “Un hombre camina en la calle y [los soldados y los colonos] le llaman: ‘ven aquí, burro’. Una frase en hebreo que los Àrabes aprenden rapidamente es “sois todos ladrones y bastardos”.  Una mujer que volvía de sus estudios en Estados Unidos es insultada y burlada por los soldados en la frontera, que se reían de la “ropa fina que tiene ésta” cuando se la mostraban uno a otro durante la inspección del equipaje; otra es despertada a medianoche por una patada contra su puerta y se le ordena leer un graffiti en una pared. Durante su visita a Gaza poco antes de la sublevación, el primer mimistro Shamir invitó a los funcionarios y las personalidades de la ciudad a reunirse con él, luego les dejó esperando afuera frente a una puerta cerrada con llave, y cuando por fin les permitió hablar, les informó bruscamente que Israel no abandonaría nunca Gaza, y se fue; “una humillación de este tipo tiene un significado político bien definido”  añade Hareven, y no pasó desapercibida entre gente que aprendió que “los Hebreos no entienden nada más que la violencia”[7]. Èstas son las condiciones de la vida cotidiana, que dicen más que los cadáveres y los huesos rotos. El parecido con el profundo Sur [de EUA, N.D.T.] en sus dias peores es bastante evidente.

En el número de Mayo (de 1988) de Z  mencioné ejemplos del racismo del movimiento sionista desde sus orígenes, incluyendo a los elementos liberales más admirados. El fenómeno es típico del colonialismo europeo, por ejemplo George Washington, que se refería a los “despiadados salvajes indianos” de la declaración de independencia como a unos "animales de presa, aunque difieran en la figura”, a los que hay que tratar por consecuencia[8]. Hoy unos comentarios extraordinarios pasan virtualmente desapercibidos. Voy a mencionar un solo ejemplo, también porque es pertinente a los medios de comunicación elitarios de aquí. 

Mientras me encontraba en Israel, el corresponsable del Times Thomas Friedman tuvo largas entrevistas en la prensa hebrea en relación a su premio Pulitzer para “la cubertura equilibrada e informada”, incluyendo falsificaciones groseras en favor del negacionismo israelí, de las que mencioné algunos ejemplos en el número de Mayo[9]. Repitió algunas de las patrañas que él mismo había contribuido a instituir, por ejemplo, que los Palestinos rehusan llegar a un arreglo con el hecho de la existencia de Israel y prefieren ofrecerse en sacrificio”. Llegó a alabar su propia brillantez por haber “previsto completamente la sublevación de los territorios” – quizas una sorpresa para sus lectores regulares – escribiendo “reportajes que nadie más envió nunca” con “precisión” y percepción única; anteriormente a su perspicacia, explicó, Israel era el “país más totalmente descrito del mundo, pero el menos comprendido por los medios de comunicación”. Friedman ofreció también su solución al problema de los territorios. El modelo debería ser él de Líbano del Sur, controlado por un ejército terrorista mercenario respaldado por el poder israelí. El princípio básico debe ser “la seguridad, no la paz”. No obstante, a los Palestinos no habría que negarles todo: “Sólo si dais a los Palestinos algo que perder hay alguna esperanza que estén de acuerdo en moderar sus demandas” – es decir, más allá de la demanda por el mutuo reconocimiento en base a un acuerdo entre dos Estados, la posición que existe desde hace mucho tiempo y que Friedman rehusa mencionar y constantemente niega. Continua: “Creo que en cuanto Ahmed tenga un asiento en el autobús limitará sus demandas”.

Podemos imaginarnos un comentario parecido hecho por un sheriff del Sur en Mississippi hace 30 años (“Den a Sambo un asiento en el autobús y puede ser que se calme”). Esto trascurrió sin ninguna reacción notable.

No sorprende mucho que después de que se anunciara el premio el día primero de Abril, Friedman encontró que era una ocasión mucho más feliz de cuando había recibido el mismo premio por su cubertura desde Líbano en “un momento muy agridulce” a causa del bombardeo de la embajada americana de Beirut ocurrido poco antes. Esta vez, en cambio, el premio era “sin impurezas, no manchado por ninguna tragedia”, dijo, en cuanto nada desagradable había venido a turbarle durante los meses antecedentes[10].

Las actuales tácticas israelies no representan nada nuevo; sólo se aumentó la escala de la violencia cuando la resistencia se extendió practicamente a la entera sociedad palestina. Años atrás el “abrir el fuego en respuesta al lanzamiento de piedras” se había hecho “un asunto accidental” (Davar, 21 de Nov. 1980). La tortura sistemática se documentó desde los primeros dias de la ocupación, algo que ahora admite la comisión oficial Landau encabezada por un respetado ex juez de la Corte Suprema, la cual recomienda “una presión física moderada” – “un eufemismo que significa que se permite la tortura con un próposito serio, lo que es distinto de la tortura por el placer”, como comenta Margalit. 

Tomemos como ejemplo la ciudad de Halhul en Cisjordania. En 1979, según el alcalde Muhammad Milhem (más tarde expulsado sin cargos creibles con una típica parodia de proceso legal) la ciudad había sido puesta bajo un toque de queda de dos semanas después  de que dos jóvenes palestinos fueran asesinados por colonos israelies en respuesta al lanzamiento de piedras contra un autobús. En represalias antecedentes las autoridades habían prohibido un proyecto de venta por mayor de verduras y frutas que tenía que haber sido la clave del desarrollo de la ciudad. Varios meses después, cuando los colonos afirmaron que se habían lanzado piedras, los habitantes de la ciudad, incluyendo mujeres y niños, fueron mantenidos al aire libre durante una fria noche de lluvia por “interrogatorios”[11].

En 1982 una delegación de líderes de la alineación laborista que incluía a notorios halcones presentó al primer ministro Menahem Begin el informe detallado de actos terroristas contra los Àrabes, incluyendo la represalia colectiva de Halhul: “A partir de medianoche los hombres fueron sacados de sus casas en piyama, al frio. Los notables y otros hombres fueron concentrados en la plaza de la mezquita y mantenidos ahí hasta la madrugada. Mientras tanto efectivos de la Guardia de Frontera irrumpian en las casas golpeando a la gente con gritos e imprecaciones. Durante las muchas horas en que cientos de personas fueron mantenidas en la plaza de la mezquita, se les ordenó orinar y defecar uno encima del otro y también cantar Hatikva [el hímno nacional israelí] y proclamar ‘Que viva el Estado de Israel’. Las personas fueron golpeadas varias veces y se les ordenó que se arrastraran por el suelo. A algunos hasta se les ordenó que lamieran el suelo. Al mismo tiempo se encaudaron cuatro camiones y al amanecer los habitantes fueron cargados en los camiones, aproximadamente 100 en cada camión, y llevados como ovejas al cuartel general de la administración en Hebron. En el día del Holocáusto “... a las personas detenidas se les ordenó que escribieran números en sus manos y con sus propias manos, en memoria de los Hebreos [muertos] en los campos de exterminio”.

El informe describe la tortura y la humilliación de los presos por parte de los soldados y los colonos a quienes se permitía entrar a las prisiones para participar de las palizas, el tratamiento brutal de los Àrabes por parte de los colonos y hasta el asesinato impune. No hubo reacción porque, como escribió con amargura Yoram Peri, las víctimas sólo son "Araboushim" (un término despectivo comparable con "nigger" o "kike")[12]. La prensa hebrea facilita una documentación elaborada de prácticas parecidas a lo largo de muchos años.

Al interior de Israel los trabajadores de los territorios pueden esperarse un tratamiento similar. Pocos meses antes de la sublevación Yigal Sarna, bajo el título “La cabaña del tío Ahmed”, cuenta la “historia de esclavitud” de las decenas de miles de trabajadores no organizados que van a Israel todos los dias. “Son esclavos, subciudadanos sospechosos de cualquier cosa que moran bajo los adoquines de los pisos de Tel Aviv, encerrados con llave por las noches en una choza al interior del bosquecillo de cítricos de una granja, cerca de un descargadero de aguas residuales, en refugios que sólo sirven a las ratas”, o en estacionamientos subterráneos o al interior de los puestos de venta del mercado, ilegalmente, porque no se les permite pasar la noche en Israel, incluyendo a “niños que trabajan como esclavos” y “a otros contratados en los mercados de esclavos de Ashkelon, Jerusalén, Ramat Gan y otros lugares". Pocos dias después el diputado de la Knesset Ran Cohen denunció el tratamiento de unos trabajadores árabes por parte de los Guardias de Frontera en un hotel de Tel Aviv: "Los trabajadores árabes fueron apaleados brutalmente y obligados a masturbarse delante de los Guardias de Frontera, a lamer el piso de su apartamento y a beber café mezclado con azucar y pasta de dientes, y se les robó el dinero”. Se quejaron con las autoridades, pero después de más de dos meses no hubo ninguna investigación[13].

El aspecto clave de la ocupación ha sido siempre la humillación: no se les debe permitir levantar las cabezas. El principio básico, que muchas veces se expresó abiertamente, es que los Araboushim deben entender quién manda en esta tierra y quién camina en ella con la cabeza agachada y los ojos desviados. Si los negociantes intentan abrir sus tiendas en la tarde como gesto de independencia, el ejército les impone de cerrarlas en la tarde y abrirlas en la mañana. Si una aldea remota se declara “liberada”, en el sentido que quiere manejar sus propios asuntos internos, el ejército ataca, y si los aldeanos lanzan piedras en el intento de rechazar a los soldados, el resultado será asesinatos, palizas, destrucción de la propiedad, detenciones de masa, tortura.

También los Àrabes de Israel deben ser constantemente cautelosos. Un amigo árabe me llevó una tarde de Ramallah a Jerusalén, pero me pidió que tomara un taxi hacia mi hotel desde su casa en Jerusalén Este (anexionado por Israel desafiando a la ONU aunque esto aumentara la superficie de la ciudad de más que el doble[14]) porque al volver a la casa le podrían parar en un control de carretera, con consecuencias que podrían ser serias. Durante un paseo por la ciudad vieja con un amigo árabe, éste se acercó a una bandera negra y la tocó – habían muchas colgando en señal de luto por el asesinato en Túnez del líder de la OLP Khalil Al-Wazir (Abu Jihad) por comandos israelies. Un guardia de frontera que estaba parado ahí cerca sacó una camara y le fotografió, y cuando él se marchó le siguió con la cámara apuntandole y agregando comentarios amenazadores. Este hombre no se asusta facilmente; ha transcurrido años en una prisión israelí y tras su excarcelación ha sido explícito en su defensa de los derechos palestinos. Pero me pidió que fueramos en seguida al cuartel cercano de la Guardia de Frontera para explicar lo que había ocurrido a un oficial que conocía; caso contrario, temía, podría ser mandado a buscar por la policia, acusado de haber colgado las banderas,  detenido por “interrogatorios” y despachado hacia el olvido. Un amigo israelí y yo fuimos al cuartel, donde las palabras "Bruchim Haba'im" ("benditos los que entran") aparecen sobre la puerta; considerando la (bien merecida) reputación de la Guardia de Frontera, podemos imaginarnos el destino de los Árabes así benditos.  El oficial que buscabamos no estaba disponible en seguida (como nos enteramos casualmente, se estaba ocupando de intervenir líneas telefónicas) pero cuando llegó le explicamos lo que había ocurrido y él llamó al patrulla y le ordenó que dejara caer la cosa. Afortunadamente, en este caso hubo “protección”.

La estructura es común. El periodista israelí Tom Segev denuncia lo que ocurrió cuando un abogado árabe le dijo que un paseo al azar por Jerusalén podría brindar muchas pruebas de la intimidación y la humillación de los Árabes. Escéptico, Segev paseó con él por Jerusalén y fue detenido repetidamente por guardias de frontera que controlaron sus papeles. Uno ordenó: “Ven aquí, salta". Riendo hechó los papeles al suelo y ordenó al abogado que los recogiera. “Esta gente hará cualquier cosa les digas que hagan”, explicó el guardia de frontera a Segev: “ Si le digo que salte, saltará. Corre, y él correrá. Desnúdate, y él se desnudará. Si le digo que bese el muro lo besará. Si le digo que se arrastre por la calle, ¿crees que no se arrastrará?... Todo. Dile que maldiga a su madre y también maldecirá a su madre”. “No son seres humanos”. Luego los guardias revisaron al abogado, le abofetearon y le ordenaron que se sacara los zapatos, avisandole que podrían ordenarle también que se desnudara. “Mi Árabe”, continua Segev “se mantuvo callado y se sentó en el suelo cuando los guardias de frontera se rieron repitiendo “Realmente no son humanos”. Aquí tienes tu historia, dijo mi Árabe. “Otros no tienen tanta suerte y pueden ser golpeados y llevados a “interrogatorios” y para detenerles sin cargos. Las quejas delante de la policia provocan aún más brutalidad, como está ampliamente documentado[15].

Éstas son las condiciones de la vida cotidiana de Ahmed, y el trasfondo de la sublevación.

Avishai Margalit escribe que "entre las políticas del honor y de la humillación es difícil hasta hablar de acuerdos políticos". Esto puede ser cierto respecto a la sociedad israelí; es fácil hablar de acuerdo político entre los Palestinos y su forma general es bastante clara y ampliamente aceptada. No vale la pena seguir ignorando estos hechos centrales tal como se hace comunmente hasta por parte de los comentadores más críticos de Estados Unidos, por ejemplo Anthony Lewis, que condena a Israel por intentar deportar a un defensor palestino de la no violencia porque quiere que “Israel termine su ocupación – lo que es el objetivo buscado desde hace tiempo por Estados Unidos y virtualmente por todos los demás gobiernos de la Tierra”.[16]. En efecto es éste un objetivo desde hace tiempo bloqueado por Estados Unidos y sus aliados del Partido Laborista israelí, un objetivo que hasta Peace Now, tras muchos años de defensa de un acuerdo político por parte de la OLP [llevada a cabo] en gran parte bajo la ocupación, aún debe expresar de forma clara[17]. Mientras persistan tales ilusiones no cambiará nada.

Algunas observaciones personales

Hice una visita en Abril, en la época del asesinato de Abu Jihad, un acto generalmente aplaudido en Israel y ampliamente excusado aquí con motivo del hecho que había estado envuelto en la planificación de actos terroristas; por el mismo motivo podría no haber objección al asesinato de los líderes politicos israelies y estadounidenses. La franja de Gaza estaba totalmente precintada con motivo de las protestas que habían llevado a asesinatos en gran escala por parte del ejército, y era imposible entrar. Pero gracias a contactos árabes muy útiles pude visitar algunas áreas árabes de Cisjordania. Incluso antes del asesinato la región estaba llegando a parecerse a un campo de concetración. La respuesta es determinación y un quieto desafío, un nivel impresionante de organización popular, la firme ambición de desarrollar una economía de subsistencia que se mantenga por sí misma a un nivel de mera supervivencia si es necesario, y una moral asombrosamente alta. Desde los líderes activistas palestinos hasta los organizadores de comitados populares, la gente de las aldeas bajo control militar y las víctimas del terror del ejército y de los colonos, la respuesta es la misma: soportaremos, sufriremos y ganaremos nuestra independencia haciendoles imposible a los Israelies mantener su dominio.

En el hospital de Ramallah, cuando lo visité, habían muchos heridos graves pero no se veían doctores y sólo una que otra infermera. Pocas horas antes se había ocasionado un enfrentamiento con los soldados delante del hospital, y el equipo médico arriesga la detención si intenta atender a los heridos. Inicialmente los pacientes y sus familiares eran reticentes a hablar con nosotros sospechando que fueramos agentes israelies disfrazados de periodistas. Después que nuestro guía presentó sus credenciales quisieron hacerlo describiendo las circumnstancias bajo las cuales habían sido golpeados y se les había disparado. Un hombre paralizado desde la cintura para abajo con tubos que salían de su cuerpo y cinco heridas de bala, nos dijo suavemente, cuando nos alejamos de su cama, que “Si uno necesita una patria, tiene que sacrificarse”. Un muchacho de 13 años que había sido alcanzado por una “bala de goma” (una bala de acero envuelta en goma) nos dijo que le habían disparado cuando volvía a casa desde una mezquita e intentaba alejarse de la escena de una demostración cercana. Cuando le preguntamos cómo se sentía contestó que su estado de ánimo era “más alto que el viento”. Estos sentimientos son comunes y expresados sin retórica ni cólera; gente que falta de medios de autodefensa, que ha soportado sufriendo mucho y enfrentándose con más, tiene estrellas en los ojos y una sensación de victoria inevitable. En cambio en Israel, al menos entre los sectores de la población que están enterados de lo que está pasando, hay un sensación de presentimiento. Después de dar una charla en la Universidad de Tel Aviv un amigo muy cercano desde hace cuarenta años me preguntó si yo pensaba que en veinte años seguiría habiendo Hebreos de Israel. El estado de ánimo en los Territorios y la sensación que se puede sobrevivir a la represión en aumento hasta que se termine la ocupación y se logre la independencia puede ser realista o no, pero se distinguía claramente.

En la mañana del viernes, con los comercios cerrados, la ciudad de Nablus estaba tranquila aunque las tropas israelies estuvieran patrullando preparándose para una demostración que se esperaba después de las oraciones en la mezquita. En la periféria de la ciudad un grupo de hombres y muchachos estaban despejando un campo para cultivos de subsistencia. La Dirigencia Unida Nacional había designado este día a la preparación de una economía de autosustención que no dependiese de Israel, que había transformado los Territorios en un mercado para los productos israelies y una fuente de obra de mano barata. No se había emprendido ningún esfuerzo serio de organizar nagativas masivas a trabajar en Israel porque aún no se ha superado la dependencia de los territorios de este trabajo para la supervivencia. Uno de los organizadores, un empleado municipal, nos llevó a un apartamento de la ciudad vieja de Nablus donde se nos agregó otro activista local, un taxista. Con su laberinto de caminos sinuosos y estrechos la ciudad vieja no puede ser patrullada por el ejército, que ha erigido pesadas puertas de acero en las entradas de manera tal de poder encerrar a la población cuando se requiera. Los dos hombres describieron la red de comitados populares organizados por barrios y funciones (salud, producción, servicios municipales, grupos de mujeres, etc.) que gestionan los asuntos de la ciudad y la vida social recibiendo directivas regulares en asuntos de política general por parte de la Dirigencia Unida, con dias específicos designados para particulares tipos de actividades que hay que llevar a cabo según indiquen las comunidades locales. 

Tales organizaciones populares estuvieron desarrollandose durante años mediante la iniciativa del Partido Comunista (ilegal) que por mucho tiempo enfatizó la organización popular en lugar de la “lucha armada” y que puede haber ganado una considerable credibilidad dado el éxito de su estratégia, ahora evidente, así como [por iniciativa] de varias facciones de la OLP, especialmente su elemento dominante Fatah. Su surgimiento y desarrollo en los últimos meses es el aspecto más manifiesto de la sublevación popular, con una envergadura de largo plazo. Shulamith Hareven observa que la sublevación “no es solamente una protesta contra el poder israelí, aunque esta sea su componente básica y más obvia”. “Es una rebelión de las mujeres y la juventud contra la autoridad patriarcal tradicional”, contra “ el trabajo de las mujeres” y “los prósperos ancianos con sus conexiones con Israel y el extranjero” en “una sociedad donde algo muy importante está avanzando y cambiando ante nuestros ojos, y hasta en el caso en que se repriman los disturbios actuales, el proceso continuará”.  En sus informes desde aldeas de Cisjordania, Zvi Gilat describe su “autonomia socialista” con ayuda mutua, provisiones distribuidas a los necesitados y la organización popular a pesar del terror israelí siempre al alcance de la mano como en   Ya'bed, donde los habitantes escuchan durante toda la noche a “los prisioneros gritando y reclamando comida” desde la escuela local transformada (como muchas escuelas) en un “campo de detención”[18]. Las señas se ven en todas partes.

Aunque la policia árabe haya dimitido siguiendo órdenes de la Dirigencia Unida, los habitantes locales dicen que virtualmente no hay ningún crimen o desorden, a parte de los enfrentamientos con las fuerzas ocupantes. En Nablus hay en marcha proyectos para criar pollos y conejos y para cultivar la tierra en la periféria. La estructura de partido aparece a nivel de Dirigencia Unida (Fatah, el Frente Popular, el Frente Democrático, el Partido Comunista y, en Gaza, la Jihad Islámica). A nivel local parece menos importante aunque no cabe duda de que funcione.

El énfasis y la preocupación principal consiste en la organización de la vida comunitaria en vista de la creación del fundamento de una independencia completa. El objetivo político es acabar con la ocupación. Cuando el discurso se vuelve hacia los medios de alcanzar este fin, la respuesta es siempre la misma: estos asuntos hay que negociarlos con la OLP. Hubo críticas informadas a la OLP por su incompetencia y corrupción y, lo que es peor , un desprecio mal encubierto hacia varias figuras, aunque no todas, que los medios de comunicación israelies consideran como líderes e interlocutores oficiales; A Faisal Husseini, director de la Sociedad de Estudios Àrabes de Jerusalén Este, que ahora se encuentra bajo detención administrativa, se le mencionaba con un respeto particular [19]. Pero la cuestión palestina es vista como un problema nacional y la OLP es la dirigencia nacional, cualesquiera sean sus defectos.  Es legítimo conjeturar que si se logra la independencia, saldrán a la luz los conflictos encubiertos por la unidad de la resistencia, especialmente ahora que la organización local ha alcanzado medidas y éxitos substanciales.

Las actividades delineadas por los organizadores locales concuerdan estrictamente con un inteligente análisis de Bashir Barghouti, un influente intelectual de Cisjordania. Su visión,  presentada con detalles y con una perspectiva de largo plazo, es que se establecerá una vida independiente a pesar de cualquier medida que Israel pueda tomar para evitarlo, con una eventual independencia política una vez que la ocupación se haga demasiado cara de mantener para Israel. La red de organizaciones populares y sus actividades para establecer la autosuficiencia y el autogobierno brindará la base de la estructura política y social de un Estado de Gaza y Cisjordania constituido al lado de Israel. No sé si los planes son realistas y los proyectos realizables, pero la similitud de la percepción y la determinación dentro de un vasto ámbito son tan dignas de atención como el espíritu de  dedicación y los esfuerzos continuos – y el parecido con la antigua historia sionista.

Una de las primeras aldeas en declararse liberada fue Salfit, que resistió a la conquista por parte del ejército hasta tres dias antes de mi visita. Los comitados locales “habían organizado los servicios municipales, incluyendo el servicio de higiene, como alternativa a los suministrados por la administración civil” y “habían puesto centinelas y patrullas para avisar de la llegada de los colonos y el ejército”, como reportó el  Jerusalem Post en su breve nota sobre el ataque del ejército[20]. Nos contaron la historia de Salfit en la casa de  Rajeh al-Salfiti, una personalidad bien conocida de nacionalista y cantante popular que había estado detenido por los Británicos durante la sublevación palestina de 1936-9, por los Jordanos cuando dominaban a Cisjordania y por los Israelies después de su conquista. Según su historia, narrada con vívidos detalles y desarrollada por varios visitantes, él había sido una de las 80 personas detenidas cuando Israel ocupó la aldea con unos 1500 soldados en un ataque llevado a cabo antes del amanecer, y luego soltado junto con dos personas más (una gravemente enferma y la otra incapacitada). La aldea tiene una presencia dominante del Partido Comunista y estaba bien organizada. Los anteriores intentos del ejército de entrar a la fuerza habían sido rechazados por demostrantes que arrojaron piedras; es bastante común que los enfrentamientos, tanto de los que se hablan como de los que no se hablan, se desarrollen de esta manera. Al comienzo el ejército dio por hecho que podía derribar el intento de autogobierno mediante un terror esporádico. Un hombre describió cómo dos tiradores israelies subieron al techo de un edificio de la periféria de la aldea y dispararon a una persona en la calle eligiendo al azar, tras lo cual el asesino gritó a su compañero que ahora podían irse. Ni este intento ni los que siguieron tuvieron éxito. La aldea se mantuvo unida en la resistencia ocupándose de sus asuntos.

En una oportunidad, hacia finales de Marzo, el ejército irrumpió en la aldea so pretéxto de rescatar un autobús turístico que había sido secuestrado, matando a un muchacho de 14 años y “rescatando” el bus y sus ocupantes. Pero este cuento fue desenmascarado rapidamente como una fabricación. Los viajeros eran un grupo de académicos americanos que acudían a una conferencia organizada por la universidad Bir Zeit (cerrada por el ejército al par de todo el sistema escolar y universitario). Estaban visitando la aldea, donde fueron recibidos por los habitantes. Uno de los “rescatados” (mucho después que el autobús se había alejado de la aldea) era el profesor de Harvard Zachary Lockman, que describió cómo un elicóptero había estado observando la aldea durante la visita y cómo él había escuchado casualmente a un oficial del ejército diciendole por radio a su comandante que el grupo “no se había encontrado bajo ningún tipo de amenaza”[21].

Nos dijeron que cuando la aldea fue finalmente ocupada tras un ataque del ejército, los soldados entraron a la mezquita y la profanaron. Uno subió al minarete, desde donde gritó en árabe “Vuestro diós se fue, nosotros somos los encargados aquí”, un ulterior ejercicio de humillación. Lo mismo se reportó desde otros lugares, por ejemplo Beit Ummar, donde se rompieron más de 100 ventanas de la mezquita, se distruyeron libros sagrados y otros efectos y se robaron grabaciones de lecturas del Corán durante una parranda del ejército de cinco horas, con excavadoras que dañaron de manera grave practicamente cada edificio a lo largo de la calle principal, destruyeron coches y tractores, erradicaron árboles y ocasionaron un estrago general[22]. En Salfit se destruyeron oficinas de la Unión y se dañaron otros edificios. El ejército entró en unas casas marcadas con números para buscar a personas designadas para la detención; se especuló que los vuelos de helicópteros en los dias antecedentes podrían haber servido para proporcionar mapas detallados. En la prisión los detenidos fueron sometidos a palizas según el esquema acostumbrado. Cuando estabamos por abandonar la aldea escuchamos a unos muchachos gritando desde afuera que estaban por llegar los soldados. La gente, incluidos mujeres y niños, empezó a fluir desde las casas para enfrentarse una vez más a los soldados. Evidentemente la moral se mantenía firme tres dias después del ataque del ejército. Mis guías árabes no querían quedar atrapados en la aldea, así que nos alejamos hacia otra dirección. En la prensa no se reportó ningún ataque y no sé que pasó. 

Me junté con varios abogados del grupo de derechos humanos de Ramallah Al-Haq (Ley al servicio del Hombre) en una visita a la aldea de Beita, encerrada en un bloqueo militar que impide todo contacto con el mundo exterior; el gas, el agua y la electricidad habían sido cortados y había escasez de leche, harina y verduras[23]. Llegamos a Beita por una ruta secundaria a través de unos cerros, guiados por un hombre de una aldea vecina, y nos quedamos hasta poco antes de las 7 de la tarde, cuando el cierre militar se vuelve toque de queda, es decir arresto domiciliario. Cuando nos fuimos, la ruta secundaria a través de los cerros había estado bloqueada con grandes piedras para proteger la aldea de posibles ataques de los colonos o del ejército.

Beita alcanzó la notoriedad cuando una adolescente hebrea, Tirza Porat, fue asesinada el 6 de Abril por un colono israelí, Romam Aldubi, después de un enfrentamiento que tuvo lugar cuando 20 excursionistas de la colonia religiosa-nacionalista de Elon Moreh entraron a los campos de Beita – “para mostrar quiénes son los dueños”, como dijo más tarde un excursionista a un entrevistador de la televisión. También fueron asesinados dos aldeanos, Mousa Saleh Bani Shamseh y Hatem Fayez Ahmad al-Jaber (respecto a sus nombres hay versiones contrastantes) y varios fueron heridos gravemente por Aldubi, uno de los dos guardias armados que acompañaban a los excursionistas. Aldubi es un extremista bien conocido que tiene prohibido entrar a Nablus, el único hebreo jamás sujeto a una orden de exclusión del ejército; el segundo guardia y organizador de la excursión, Menahem Ilan, también tenía un pasado criminal. Un muchacho de 16 años, Issam Abdul Halim Mohammad Said, fue asesinado por los soldados al día siguiente.

Los excursionistas afirmaron que Tirza Porat había sido asesinada por aldeanos árabes, poniendo en marcha en Israel una histeria virtual, incluyendo el llamado de dos ministros de gabinete a destruir la aldea y deportar a su población. Dentro de un día el ejército había determinado que había sido asesinada por Aldubi, y luego pasó a volar 14 casas mientras el jefe de estado mayor Dan Shomron refería que “los residentes árabes no habían intentado perjudicar de ninguna manera a los excursionistas de Elon Moreh" y que al contrario los habían protegido. Muchas personas fueron arrestadas (60 seguían en la prisión cuando nosotros visitamos [la aldea]) y seis fueron deportadas en un segundo momento. El general Shomron declaró que "la acción debía ser inmediata. El no actuar  podría haber llevado a otro tipo de acción en la zona”, es decir a más violencia por parte de los colonos. La punición colectiva y las expulsiones representan el “tributo esperado”, pagado para controlar a los colonos, como observa Nahum Barnea, siendo la punición por su violencia fuera de questión porque son Hebreos. [24]

Beita es - o era – una aldea bonita y tranquila, escondida entre las colinas cerca de Ramallah. Aldea tradicional y conservadora, Beita se había declarado liberada poco después del inicio de la sublevación y había sido atacada varias veces por el ejército, lo que llevó a enfrentamientos con lanzamiento de piedras en la ruta que lleva a la aldea y que el ejército había bloqueado. Durante una incursión del ejército el 14 de Febrero, se distruyeron propiedades y tres aldeanos tuvieron que ser hospitalizados con fracturas de los miembros: dos adolescentes y un hombre de 80 años con un brazo, dos dedos y dos costillas fracturadas.[25]  Dado que todo esto es normal, la aldea permaneció envuelta en la obscuridad.

Lo que ocurrió el 6 de Abril es controvertido. Según los aldeanos, en ese entonces los campos de Beita estaban bajo cierre militar. Se preocuparon cuando vieron a los colonos entrando a estos campos y acercandose a una fuente, porque temían que los colonos podrían estar planeando su envenenamiento o destrucción; según los habitantes locales esto ha ocurrido en otros lugares, incluido Ya'bed, donde la fuente fue volada por colonos hebreos[26]. Cuando Mousa Saleh fue asesinado por Aldubi en el campo, los aldeanos llevaron a los excursionistas a la aldea para decidir qué cosa se podría hacer. Aldubi mató a su segunda víctima cuando ésta se le acercó con las manos levantadas para pedirle que entregara su arma y acompañara a los excursionistas. Aldubi mató a Tirza Porat tras ser alcanzado por piedras lanzadas por la madre y la hermana de  Mousa Saleh. Luego se le quitó el rifle y se destruyó. Los cuentos de los colonos acerca de disparos de los Àrabes son desmentidos por el ejército, que ha emitido un informe oficial de dudosa exactitud. Unos amigos israelies de Jerusalén me dijeron que en base a las entrevistas de la televisión no tenían duda de que los excursionistas estuvieran mintiendo. Aunque los excursionistas se encontraran bajo el control de los habitantes durante muchas horas después de los asesinatos, ninguno fue herido y los aldeanos les atendieron, como enfatizó el ejército en el intento de calmar la histeria que siguió a los hechos.

La afirmación oficial fue que a los aldeanos se le avisó ampliamente de la demolición de las casas, así que pudieron sacar de ellas sus pertenencias. Esto es simplemente falso. 10 dias después los aldeanos estaban aún hurgando entre los escombros, buscando pedazos de muebles rotos, ropa y comida almacenada que había quedado sepultada tras las explosiones. Según varias fuentes independientes, los aldeanos habían sido reunidos en la mezquita y se les había dado aviso 15 minutos antes de las demoliciones. Nos dijeron que efectivamente se dió tiempo a un hombre de llevar sus pertenencias a la casa de su padre, tras lo cual ambas casas fueron demolidas. Se trata de sólidas casas de piedra; una de las que fueron parcialmente destruidas era un edificio de dos pisos que, según nos dijeron, tenía más de 100 años. Además de la 14 casas oficialmente destruidas, 16 más fueron dañadas, muchas de manera tal que se volvieron inhabitables.  Noté una casa con una pared clavada por un bloque de hormigón que había salido volando por aproximadamente quinze pies [4,6 metros, N.D.T.] desde el edificio demolido más cercano. 

La Comisión Internacional de Juristas de Ginebra ha denunciado las puniciones colectivas, incluidas las demoliciones y las expulsiones, como ulterior violación de las convenciones de Ginebra. Los sondeos muestran que el 21% de los Hebreos israelies se oponían a la demolición de las casas y que el 13% pedían que la aldea entera fuese “borrada”[27]. Algunos comentarios condenaban la demolición de la casa del hombre que había ayudado a los excursionistas, pero no ví ninguna condena general en la prensa principal y ningún pedido de punición colectiva contra Elon Moreh después de que la provocación de los colonos llevara a los asesinatos de Aldubi.

Como en otros lugares, los aldeanos describían lo que había ocurrido y su apuro actual con calma y simplicidad. Están preparados para resistir. Sus respuestas eran consideradas y sentadas. Cuando se les preguntó cómo habrían reaccionado si los Israelies se hubiesen ofrecido de reconstruir las casas que habían sido destruidas (16 de las cuales habían sido dañadas o destruidas “ilegalmente” hasta por el estándard de lo que en los territorios pasa por ser ley) después de consultarse respondieron que tendría que ser una decisión política: si los Hebreos hubiesen venido a reconstruir en espíritu de amistad y solidaridad, entonces habrían sido bienvenidos; si sólo pretendían limpiarse la conciencia o mejorar la imagen del “bonito Israel”, los aldeanos no lo habrían aceptado de ninguna manera. Sublevé la cuestión de la reconstrución de las casas destruidas “ilegalmente” con varios intelectuales de “Peace Now” en Jerusalén y me dijeron que se estaba considerando el asunto, pero sé que no pasó nada.

Cuando visité Beita estuvo lloviendo sin parar. Algunas mujeres intentaban cocinar al aire libre bajo la lluvia, otras en casas semidemolidas. Una casa puede tener una docena o más de habitantes. El número de personas que quedaron sin techo es considerable, a parte de los muchos arrestados y deportados. La madre y la hermana de Mousa Saleh, embarazada de tres meses, están en prisión, sus casas están destruidas. La hermana ha sido acusada de agresión, y según informes israelies podría ser acusada de complicidad en el asesinato de  Tirza Porat[28]. En cuanto a Aldubi, no le van a acusar de nada porque, como dijo un portavoz del ejército, “creo que el trágico accidente y sus resultados representan ya un castigo” – para el asesino, es decir, no para los Araboushim que levantan sus cabezas[29].

De las víctimas de los hechos de Beita sólo se conoce el nombre de Tirza Porat, y sólo las circunstancias de su muerte merecen investigación y comentarios. Esto es lo único que puede esperarse en el clima que reina aquí y en Israel. ¿Qién escuchó nunca el nombre de Intissar al-Atar, una muchacha palestina de 17 años muerta a tiros en el patio de una escuela de Gaza el pasado 10 de Noviembre, o de su asesino, Shimon Yifrah de la colonia hebrea de Gush Katif en la franja de Gaza, arrestado un mes después y luego liberado bajo fianza porque la Corte Suprema decidió que “el delito no es bastante grave para ordenar la detención del acusado, y en este caso no hay ningún temor que Yifrah reitere el delito o huya de su castigo”? ¿O de Judas Abdallah Awad, un pastor asesinado, y de su compañero gravemente herido cuando un colono hebreo intentó echarlos de un campo el 5 de Mayo, un accidente que se ganó 80 palabras en el New York Times (y ninguna cuando el colono fue liberado bajo fianza con el cargo de homicidio involuntario)? ¿O de Iyad Mohammed Aqel, un muchacho de 15 años asesinado por soldados israelies, su cabeza “reducida a pulpa” según un testigo, después de arrastrarle de su casa a un campo de refugiados de Gaza?[30]

Aquí y en Israel la reacción al tratamiento groseramente discriminatorio de Àrabes y Hebreos por parte de los juzgados se encuentra en la misma línea del doble estándar del terror y de los derechos. El artista palestino Fathi Ghaban recibe una condena de seis meses de prisión por haber usado los colores de la bandera palestina en un cuadro. Un obrero árabe pillado mientras dormía ilegalmente en Tel Aviv recibe la misma condena con dos meses de prisión adicionales si no paga una fuerte multa. Cuatro jóvenes árabes son condenados a multas y a tres meses de trabajos forzados por haber  flameado la bandera palestina en una demonstración de protesta después de las masacres de Sabra-Shatila. Por el otro lado, un sargento que había ordenado a dos soldados que enterraran vivos a cuatro Palestinos con una excavadora recibe cuatro meses, y dos soldados cuya paliza prolongada a unos Palestinos capturados horrorizaron a Europa tras un rodaje da la CBS recibieron tres meses de libertad condicional. Otro soldado recibió un condena de un mes, suspendida, por haber matado a un Àrabe disparando hacia una aldea. Un colono juzgado culpable de disparar directamente hacia una muchedumbre de demonstrantes fue condenado a una reprimenda; otro recibió seis meses de “servicio publico” fuera de la prisión por matar a un muchacho de 13 años tras un accidente en una ruta en el cual, según el testimonio de observadores del ejército, no se había encontrado bajo ningún peligro. El presidente Herzog redujo de prisión perpetua a 15 años las condenas de los terroristas hebreos que asesinaron a 3 Palestinos e hirieron a 33 en un ataque con armas de fuego y granadas contra el Colegio Islamico de Hebron; no cabe duda de que habrá ulteriores reducciones. Otros tres miembros de la organización terrorista clandestina fueron liberados tras 2 años de prisión por el intento de asesinato de dos alcaldes de Cisjordania, a uno de los cuales hicieron volar las piernas, mientras un juzgado militar condenaba a dos Àrabes de Kafr Kassem, la escena de uno de las peores masacres de Israel en 1956, a 21 años de prisión por  la supuesta colocación de dos bombas que estallaron sin provocar daños. El ideólogo y segundo líder por importancia de la organización terrorista clandestina hebráica, Yehuda Etzion, declarado culpable de haber planeado el atentado contra la Cúpula de la Roca, de haber organizado el ataque contra los alcaldes y otras atrocidades y de haber robado 600 kilos de explosivos de una base militar, fue entregado a una escuela religiosa de Afula después de haber cumplido con la mitad de una condena a 10 años, y se está considerando un indulto presidencial. A los negociantes palestinos se les amenaza con la misma condena – cinco años de prisión – “si no limpian las paredes de sus edificios de los graffitis anti-israelies y si no quitan las banderas palestinas”, como informan unos cables[31].

Tales prácticas han representado un éscandalo no reconocido desde la fundación del Estado. Un ejemplo revelador es el caso de Shmuel Lahis, que en 1948 asesinó a varias docenas de civiles árabes a los que estaba vigilando en una mezquita de la indefensa aldea libanés de Hula. Fue condenado a siete años de prisión, se le concedió inmediatamanete el indulto y se le otorgó la licencia de abogado en base al hecho que su acta no llevaba “ninguna nota infamante”. Más tarde fue nominado secretario general de la Agencia Hebráica, el cargo ejecutivo más alto de la Organización Sionista Mundial, sin ningún remordimiento, en cuanto que su indulto “niega tanto la pena como la acusación”. El expediente fue dado a conocer cuando Lahis fue nominado secretario general, despertando poco interés en Israel y ninguno aquí. [32]

Tras el asesinato de Abu Jihad el toque de queda fue extendido a nuevos sectores de Cisjordania, entre los cuales el campo de refugiados de Kalandia cerca de Jerusalén. Pudimos entrar por una ruta secundaria aún no obstruida por barricadas y transcurrimos ahí aproximadamente  media hora antes de ser arrestados por tropas israelies. La ciudad estaba silenciosa, no había nadie en las calles a parte de una procesión funeraria autorizada por el ejército y  unos pocos niños  que se nos acercaron, seguramente suponían que fueramos Israelies, entonando el eslogan común “OLP, Israel no”. En las calles encontramos los indicios de una reciente manifestación: residuos metálicos procedentes del disparo de “balas de goma”, un bidón de gas lacrimógeno fabricado en los Laboratorios Federales de Saltsburg Pennsylvania, con el aviso, aún legible, que su uso está reservado a “personal entrenado” y que un uso impropio puede ocasionar incendio, muerte o heridas, un incidente común. Mientras nos interrogaban, un hombre que parecía tener unos 90 años se asomó cojeando desde una puerta con las manos tendidas suplicando que tenía hambre. Le ordenaron sin ceremonias de volver hacia adentro. No se vió ninguna otra persona. La preocupación principal de los soldados era que fueramos periodistas y nos expulsaron del campo sin incidentes.

Muchos de los participantes de una conferencia academica internacional a la que había concurrido en Israel se sumaron a una demonstración en la prisión de Dahariya cerca de Hebron, organizada por varios grupos pacifistas, en su mayoría nuevos, que han surgido en los últimos seis meses. Esto representa el desarrollo más esperanzador al interior de Israel, y un apoyo americano a estos movimientos podría marcar una verdadera diferencia[33] Contrariamente a Peace Now, que sigue no dispuesta a separarse claramente del negacionismo del Partido Laborista, ellos son francos en exigir el fin de la ocupación y comprometidos a encontrar maneras de protestar contra ella. La via de entrada a la prisión y a la aldea cercana estaba bloqueada por soldados, pero mujeres y niños, y más tarde también hombres, se juntaron en las colinas a varios cientos de yardas de distancia [100 yardas = 91,44 metros, N.D.T.] y empezaron a llamarse de un lado para otro con los demonstrantes. Algunos niños se fueron a la deriva hacia nosotros, seguidos por muchos más y finalmente también por adultos. Al final un hombre de la aldea tomó el micrófono y nos agradeció por venir. Un joven quizó hablar también, pero fue persuadido que no. Pocos dias antes había transportado afuera el cuerpo de su hermano asesinado por los soldados, y nos mostró las cicatrices de los golpes que había recibido el dia antes. Cuando nos fuimos había preocupación  por la consecuencias para él, un problema presente también en otras partes. Mientras estuviesen presentes extranjeros, los soldados se portaban bien, pero había mucha preocupación, en todos lados, por lo que podría pasarles más tarde a los Àrabes encontrados mientras nos visitaban o hablaban con nosotros. Cuando dejamos Dahariya los niños estaban llevando nuestras pancartas agitando las manos y gritando. No sé qué pasó posteriormente.

Cuatro dias más tarde, según la declaración firmada de un reservista del ejército, unos jóvenes palestinos fueron pateados y golpeados con tubos de plástico y esposas mientras su comandante se quedaba mirando cómo se los llevaban a la prisión de Dahariya, atados y con los ojos vendados. Un muchacho de entre 12 y 15 años que estaba llorando fue arrastrado a lo largo de un alambrado de púas, arrojado contra una pared, pateado y golpeado con un garrote por un soldado y carcelero mientra gritaba por el dolor – hechos demasiado insignificantes para ser reportados o comentados en el diario[34].

La prisión de Dahariya, conocida entre los presos como “el matadero”, es una etapa en el camino hacia el nuevo campo de detención de Ansar III en el desierto del Negev, cerca de la frontera con Egipto. Ansar I era una horrenda cámara de tortura creada por Israel durante la guerra del Líbano para rehenes libaneses y palestinos. Ansar II es un campo de detención constituido en Gaza, con una reputación parecida[35]. Ansar III hace lo mismo. Los presos incluyen un “segmento significativo de la élite palestina”, como informa el Washington Post: doctores, abogados, sindicalistas, estudiantes y personal universitario, al menos 20 periodistas, y otros. Se les niega agua, comida comestible, atención médica, hasta la posibilidad de lavarse durante muchas semanas. Están sujetos a puniciones colectivas tales como yacer por largo tiempo bajo el abrasante sol del desierto con las manos atadas detrás de la espalda,  son obligados a caminar en una fila con las cabezas agachadas, se les niegan los diarios, los libros, tanto por correo como fijos, o la posibilidad de moverse libremente o cambiarse de ropa, a veces durante más de un mes. No tienen nombres, sólo números, como parte del esfuerzo para crear un “sentido de aislación”, según los presos, sin duda con el consejo de sicólogos. No hay acusaciones ni revisiones judiciales. Las familias no están informadas de su paradero, del porqué se les detuvo ni por cuánto tiempo. Los periodistas y hasta los abogados tienen prohibida la entrada[36]. Todo esto forma parte otra vez de la categoria de la humilliación, un dispositivo pedagógico para asegurar que no levanten sus cabezas. 

Según el diputado de la Knesset Dedi Zucker del Partido de los Derechos Ciudadanos, algunos documentos confidenciales del gobierno informan que hay 10.000 Àrabes en prisión, la mitad detenidos durante la sublevación; cerca de 2000 se encuentran bajo detención preventiva de seis meses (renovables)[37]. Los moderados son particularmente vulnerables. Siempre son los más peligrosos porque plantean la amenaza del acuerdo político. En Dahariya cada demonstrante pidió ver a un preso en particular. En mi caso el preso era el procurador de Gaza Muhammed Abu-Sha'ban, puesto en detención administrativa de seis meses inmediatamente después de hablar en la Universidad de Tel Aviv donde hizo un llamamiento al diálogo y al acuerdo político. Hay muchos casos parecidos. Cinco editores hebreos del diario israelí Derech Hanitzotz fueron detenidos y el diario fue prohibido, la primera vez  en que las draconianas leyes de censura israelies fueron aplicadas para prohibir un diario israelí hebreo; se les negó tener acceso a los abogados, la policia allanó la oficina de un procurador para encaudar archivos y dos más se enfrentan con acusaciones de asociación con elementos hostiles, lo que puede llevar a hasta 40 años de prisión[38].  El diario hermano en árabe también fue prohibido. En una declaración puesta en circulación por Amnistia Internacional su editor, Ribhi al-Aruri, informa que fue llevado al centro de interrogación de Jerusalén, golpeado y pateado durante una hora, esposado con la cabeza en un saco, interrogado durante dias mientras se le privaba  del sueño y de la comida, puesto finalmente en un “armario” que sólo permite estar parados, y mantenido ahí durante un día entero, luego de nuevo sin comida durante dos dias enteros. Recien diez dias después de su detención se le permitió ver a un abogado, y luego se le colocó en detención de seis meses sin juicio. Este caso, lejos de ser el peor, se conoce sólo porque él fue adoptado como un Preso de Conciencia de AI en cuanto que su detención parece deberse “al ejercicio no violento de su derecho a la libertad de expresión y asociación”[39]. Si el director del diario pro-contra La Prensa hubiese estado sujeto a una fracción del mismo tratamiento en un País bajo el ataque de la superpotencia que financia el diario, la historia habría hecho noticia.

En otros sitios bajo ocupación

Otras áreas bajo toque de queda sólo se podían ver desde la ruta, mas allá de barreras levantadas por el ejército. Cuando hice mi visita, el campo de refugiados de Jalazoun se había encontrado bajo un toque de queda de 24 horas durante más de un mes. Jalazoun era una ciudad fantasma. No se veían hombres. Pocas mujeres ancianas, presumiblemente menos vulnerables, estaban trabajando en unas huertas cerca de las casas, y había varios niños afuera. A parte de eso, silencio. Todas las entradas estaban bloqueadas con barricadas y bajo vigilancia militar. Los habitantes tenían prohibido salir de sus casas, excepto durante un breve periodo cada unos pocos dias para comprar comida con los exiguos recursos que aún tuvieran. Según los informes la atención médica era muy escasa y había carencia de medicamentos. El funcionario de la ayuda de la ONU encargado del campo, Mogens Fokdal, informa que “la gente ha quedado sin electricidad durante un mes. No tienen ni petróleo ni combustible para cocinar. Están empezando a quemar zapatos viejos y muebles para hacer fuego. La situación se está deteriorando cada día más”. Desde la declaración del toque de queda el día 16 de Marzo, el ejército prohibió a los camiones de basura de la ONU la entrada al campo. Los funcionarios de la ONU han instado a la gente a quemar la basura para evitar enfermedades, “pero ellos temen que los soldados consideren los fuegos como una demostración”, explicó Fokdal, un riesgo que no pueden asumir. Los habitantes decían que no tienen más comida que pan y lo que queda de las reservas almacenadas antes del toque de queda. El 17 de Abril soldados israelies hicieron devolverse un convoy de la ONU que transportaba comida y otras provisiones al campo. Los soldados en la entrada del campo niegan que haya carencias[40].

Según el procurador Raja Shehadeh de Al-Haq el toque de queda fue impuesto tras una supuesta amenaza contra un colaborador de Israel. Las “amenazas” consisten tipicamente en llamamientos a los colaboradores, que son bien conocidos por la ostentación de los privilegios que pueden permitirse por sus servicios, para que vayan a la mezquita, se arrepientan y prometan abstenerse de prestar servicio como informadores del Shin Beit. Uno de los resultados de la sublevación es que Israel parece haber perdido su red de colaboradores e informadores.

La aldea de Biddu fue puesta bajo toque de queda el 7 de Marzo después de que alguien se acercó a un colaborador y le pidió que se arrepentiera. En represalia, el ejército cortó agua y electricidad durante 2 meses en esta comunidad de 15.000 personas, y demolió cuatro casas[41].

El 24 de Abril y el 14 de Mayo el New York Times mencionó el asesinato de dos víctimas más sin nombre en Qabatiya, pero sin recordar la historia reciente de esta aldea. Qabatiya estuvo bajo control militar, con todas las entradas y las salidas bloqueadas, del 24 de Febrero al 1° de Abril. En esta comunidad de aproximadamente 15.000 personas se cortaron agua, electricidad, suministro de comida y medicamentos. Aún no había electricidad cuando la aldea fue visitada por una delegación norteamericana el 25 de Abril. El 24 de febrero los aldeanos se habían dirigido a la casa de un colaborador, Mohammad Al-Ayed, para invitarle a arrepentirse. Al-Ayed, que como otros colaboradores de Israel tiene permitido llevar armas, empezó a disparar salvajemente y continuó durante varias horas, matando a un niño de 4 años e hiriendo a 15 personas. Después o se suicidó (como sustienen los aldeanos) o fue muerto por los aldeanos. Su cuerpo fue colgado a un poste de electricidad.

Luego el ejército invadió la aldea matando con gas lacrimógeno a un bebé de 20 dias y a un anciano de 70 años. A docenas de personas les quebraron las piernas a palizas. Muchos fueron arrestados; 500 seguían detenidos cuando se levantó el toque de queda 6 semanas después. Cuatro casas fueron demolidas y otras gravemente dañadas. Durante el toque de queda, informan los aldeanos, los soldados entraban a la aldea todos los dias, arrestando y golpeando a las personas, irrumpiendo en las casas, destrozando muebles y destruyendo la comida almacenada. Cuando el periodista Oren Cohen entró por unas rutas secundarias a fines de Marzo, el olor a gas lacrimógeno hacía dificil la respiración. Una casa donde estuvo mostraba rastros del fuego causado una semana antes por granadas de gas arrojadas desde un elicóptero, como informó la familia. Había escazes de comida y medicamentos, el único consultorio y dispensario había estado clausurado y el único doctor de la aldea no podía atender a los muchos pacientes.

Los aldeanos dijeron a la delegación visitante que la moral había mejorado cuando el toque de queda fue extendido y la comunidad se organizó en respuesta. Uno dijo: “Si quereis hacer un balance de la situación – poned en una mano todas las prácticas israelies: tortura, hambre, golpes, detención. Estamos dispuestos a aceptar esto, pero no a aceptar la ocupación. Preferimos continuar si ésta es la manera de sacarse de encima la ocupación”. Como he oído decir las mismas cosas con evidente sinceridad y simplicidad, no me es difícil creer que este sentimiento es genuino. Los aldeanos han vuelto a la economia de subsistencia de las generaciones antecedentes, reabriendo viejos pozos, comiendo pan y hortalizas selvaticas, procurandose madera en lugar de kerosene para cocinar. Lo que más impresionó a la delegación fue “el espíritu determinado que constantemente sale a la luz” en Qabatiya, así como en otros sitios de los territorios (lo que también observé yo). Los periodistas que lograron entrar a Qabatiya estaban de acuerdo. Joel Greenberg del Jerusalem Post, que hizo una visita sólo algunas horas antes que a la prensa le fuese completamente prohibida la entrada a los territorios, encontró a la gente “sorprendentemente flexible” y “desafiante” tras un mes de toque de queda, y sin remordimientos por el destino del colaborador, que “era moralmente degenerado, odiado por todo el mundo, y sólo fue atacado después de que había disparado sobre lo que era una marcha pacífica, dijeron”. Si es necesario, están preparados a sobrevivir con hierbas de las colinas. Hugh Schofield reportó en la prensa canadiense que los soldados encargados de los controles de carretera en las entradas de la aldea estaban alejando los abastecimientos de comida y combustible; se había prohibido el acceso a una gran parte del terreno agrícola de la aldea; la aldea tenía prohibida la exportación a Jordania desde su cantera de piedras, que empleaba a mitad de la fuerza de trabajo. Y por supuesto los trabajadores tenían prohibido irse a trabajar a Israel, dejando la aldea sin recursos económicos. “La moral de los residentes es extrañamente alta”, informó: “Si el objetivo de las medidas de Israel es él de atemorizar a los lugareños, el efecto, si es que hay uno, es lo opuesto” [42].

El 11 de Mayo 47 aldeanos fueron acusados del asesinato de Al-Ayed, entre ellos un hombre llevado al juzgado por sus vecinos, paralizado de la cintura hacia abajo como resultado de los disparos de Al-Ayed's sobre la muchedumbre[43].

Poca gente en Israel parecia tener conciencia de estos y muchos otros casos similares en los territorios. Los asesinatos y las terribles palizas, de lo que a veces se informaba, no dan una imagen acurada de la represión israelí ni de los objetivos y los logros de la sublevación.

La perspectivas políticas

La sublevación no fue prevista por las autoridades israelies y es posible que entendieron muy poco de ella. Así que si Abu Jihad fue asesinado “porque el ejército y los servicios de inteligencia creían que estuviese dirigiendo la sublevación” como se reportó, entonces estamos observando otro chasco más de los tan demasiado elogiados servicios de inteligencia israelies[44]. En 1973 el ataque egipcio y siriano a sus territorios ocupados por Israel fue inesperado y sus primeros éxitos llegaron como un choc enorme. Israel había descartado los avisos de Sadat sobre las consecuencias del rechazo de Israel al plan de paz y a sus acuerdos sobre el Sinai nororiental, y hasta las maniobras del ejército egipcio, en la suposición que “la guerra no es el juego de los Àrabes”, como aseguró a los Israelies el ex director de los servicios de inteligencia del ejército y arabista general Yehoshaphat Harkabi, y muchos expertos más[45]. El colapso de este mito causó un grave choc psicológico. Lo mismo ocurrió en 1982, cuando las fuerzas israelies se demonstraron ineficaces contra las posiciones defensivas fijas de los Sirianos durante la invasión del Líbano y especialmente después de la guerra, cuando Israel fue expulsado de vastas áreas del Líbano por una resistencia inesperada que causó pérdidas que Israel no estuvo dispuesto a absorber. Pero, como se explicó confidencialmente, estos son fanáticos Chitas, diferentes de los Ahmed de Gaza y Cisjordania, dóciles y controlables. La sublevación ha hecho pedazos también este mito, creando de nuevo olas de pánico en Israel.

El modelo es común. En otro caso reciente, hasta el ataque contra la embajada estadounidense de Tegucigalpa [protagonizado] por una muchedumbre enfurecida en Abril, las autoridades ignoraban la ira creciente contra su forma de tratar a Honduras como un cliente dócil, incluyendo el aterrizaje de la 82ª división aerotransportada, agriamente denunciado a lo ancho de un amplio espéctro al interior del País. 

La cuestión es que la represión y la dominación engendran un desprecio racista como mecanismo de autodefensa; ¿cómo puede el opresor justificarse a sí mismo lo que está haciendo si las víctimas son seres humanos? El desprecio racista, a su vez, engendra ignorancia y obliga al recurso de la violencia cuando los Ahmed del mundo finalmente estallan en ira y resentimiento.

Durante mi estadía en Israel en Abril, los titulares de la prensa israelí reportaban otra aprovación más de la división hecha por Yasser Arafat, que se refería explicitamente al principio de un acuerdo político entre dos Estados, y no a las fronteras de hace 40 años. Al día siguiente el ministro de defensa Rabin del Partido Laborista anunciaba que los Palestinos debían quedar excluidos de cualquier acuerdo político y que la diplomacia sólo puede proceder “a un nivel interestatal”. En Jerusalén Thomas Friedman logró desacertar estos hechos una vez más y siguiendo la práctica que le habiá hecho ganar el Premio Pulitzer, reportó cuatro dias después que el problema sigue siendo la OLP, que aún no está dispuesta a considerar el acuerdo político porque “en el momento en que el señor Arafat decida entrar a negociar directamente con Israel” – como estuvo ofreciendose de hacer durante años – “la unidad de la sublevación palestina estallará”. Antes había falsamente reportado que Peace Now “ha expresado apoyo para un Estado palestino independiente”. Pocos dias antes del último llamamiento de Arafat para un acuerdo diplomático, el primer ministro Shamir había informado a George Shultz que “la resolución 242 de la ONU no contiene cláusulas territoriales con respecto al Jordán”, queriendo decir que excluye a Cisjordania. A fines de Abril el Partido Laborista adoptó una vez más una plataforma de campaña que desaprobaba el retiro de Israel de los territorios ocupados, y Rabin aclaró que el plan era de permitir que el 60% de Cisjordania y la franja de Gaza formasen parte de un Estado jordano-palestino con Amman como capital. A comienzos de Abril, en Jordania, Shultz anunció que la OLP u otros “que hayan cometido actos de terrorismo” deben quedar excluidos de los coloquios de paz”, lo que dejaría bastante vacía la mesa de los negociados. Además “demostró su comprensión de las aspiraciones de los Palestinos”, como escribió la reportera del  Times Elaine Sciolino, mencionando el ejemplo de Estados Unidos donde él, Shulz, es un Californiano y George Bush es un Tejano, pero no tienen problemas para vivir en armonía, así que las aspiraciones palestinas de las cuales muestra tan profundo entendimiento pueden manejarse de la misma manera[46].

La doctrina oficial sigue siendo que Estados Unidos y el Partido Laborista de Israel buscan la paz, obstaculizados por extremistas de todas partes. El hecho que esta pretención pueda resistir sin retos es la prueba de nuestro fracaso en aprovechar la oportunidad brindada por la sublevación palestina.

A pesar de todo Israel sigue siendo en muchos sentidos un lugar muy atractivo y simpático, especialmente – como en otros lugares – al interior de su comunidad de disidentes, que no son absolutamente marginales y con el apoyo americano podrían volverse una fuerza significativa. Sólos, el coraje y la determinación palestina no serán suficientes; con la solidaridad de otros pueden abrir el camino hacia un futuro mejor.

Traducido por Arturo, Barcelona


Notas

* Lo que en el texto que sigue figura como “sublevación”  no es otra cosa que el movimiento de resistencia que en muchos Paises del área del Mediterráneo, incluida España, se conoce como “Intifada”. [N.D.T.]


[1] Yitzhak Shamir, Hehazit (LEHI, la "Pandilla del Stern"), 1943; reeditado en Al-Hamishmar, 24 de Dic.  1987; traducido en Middle East Report (MERIP), Mayo-Junio 1988.

[2] Editoriales, NYT, 19 de Feb. 1988, 6 de Nov. 1982; Time, 11 de Oct. 1982.

[3] Berlin, Personal Impressions (Viking, 1981, 50); Michael Bar-Zohar, Ben-Gurion: a Biography (Delacorte, 1978, 180-1).

[4] Boston Globe, 21 de Mayo 1988; acerca del ataque a la embajada estadounidense en Seúl véase también el NYT del mismo día. Charles Glass, discutiendo sobre la violencia israelí, estima el número de víctimas de dos años de motines violentos en Corea del Sur en “menos de diez”; Spectator (Londres), 19 de Marzo 1988.

[5] Margalit, New York Review, 2 de Junio 1988.

[6] AP, 12 de Dec. 1987; 1° de Junio 1988.

 

[7] Gad Lior, Yediot Ahronot, 24 de Enero; Shulamith Hareven, Yediot Ahronot, 25 de Marzo 1988.

 

[8] 1783; mencionado por  Richard Drinnon, Facing West: The Metaphysics of Indian-Hating and Empire Building (U. de Minnesota, 1980, 65).

 

[9] Para ulteriores ejemplos véase mi Pirates and Emperors (Claremont, 1986; Amana, 1988).

 

[10]  "El hombre que previó el levantamiento," Yediot Ahronot, 7 de Abril; Hotam, 15 de Abril. AP, 1° de Abril 1988.

 

[11] Geoffrey Aronson, Creating Facts (Instituto de Estudios Palestinos, 1987, 189, 216).

 

[12] Chomsky, Fateful Triangle (South End, 1983, 130 y sig.).

 

[13] Sarny, Yediot Ahronot, 3 de Julio; Menahem Shizaf, Hadashot, 7 de Julio 1987. Véase mi Fateful Triangle, South End, 1983, para ejemplos más antiguos.

 

[14] Donald Neff, "La lucha por Jerusalén", American-Arab Affair, Invierno 1987-8; Middle East International, 28 de May.

[15] Segev, Ha'aretz, 8 de Enero 1988. Véase Gabi Nitzan, Koteret Rashit, 30 de Dec. 1987, para un ejemplo particularmente tormentoso. Traducido por Israel Shahak.

 

[16] NYT, 15 de Mayo 1988.

 

[17] Véase mi artículo en Z de Mayo para ejemplos recientes; sobre el registro antecedente y su distorsión véase Fateful Triangle, capítulo 3, reeditado por el ed. James Peck, The Chomsky Reader (Pantheon, 1987); Pirates and Emperors.

[18] Hareven, op. cit.; Gilat, Hadashot, 7 de April.

 

[19] Véase el comunicado de prensa de la Sociedad de Estudios Àrabes del 13 de Septiembre 1987; The Other Israel), Nov.-Dec. 1987.

 

[20] 14 de April.

 

[21] AP, 28 de Marzo. Huvo una nota breve e inadecuada en el  Boston Globe, 29 de Marzo y en el New York Times, 28 de Marzo; editorial, JP, 29 de Marzo, lamentando el “disparate” del ejército.

 

[22]  Dan Fisher, Los Angeles Times, 10 de bpril; Uri Nir, Ha'aretz, 13 Abril; AP, 9 Abril. Un reportaje del NYT  desde la aldea firmado por Joel Brinkley y con fecha del 3 de Mayo no describe nada de todo esto.

 

[23] Yizhar Be'er y Munir Man'e, Kol Hair, 15 de Abril.

 

[24] John Kifner, NYT, 7, 8, 9 de Abril; News from Within (Centro de Información Alternativa, Jerusalén), 10 de Mayo; FACTS Weekly Review, 3-9 de Abril, una publicación que brinda resumenes semanales de la sublevación;  Shomron, citado por Kifner, 9 de Abril, y JP, 12 de Abril; Nahum Barnea, Koteret Rashit, 13 de Abril; Peretz Kidron, Middle East International, 16 de April.

 

[25] News from Within, 10 de Mayo; Daoud Kuttab, Middle East International, 16 de Abril.

 

[26] Zvi Gilat, Hadashot, 7 de Abril.

 

[27] Ha'aretz, 15 de Abril; Hadashot, 12 de Abril.

 

[28] En Agosto fue condenada a seis meses, con efecto retroactivo al día de su detención, por haber “arrojado piedras y causado un serio daño físico a Aldubi"; Joel Greenberg, JP, 12 de Aug. 1988.

 

[29] BG, 25 de Mayo; Al-Hamishmar, 17 de Mayo; Joel Brinkley, NYT, 28 de Abril.

 

[30] Cronología, Middle East Journal, primavera 1988; procurador Avigdor Feldman, Hadashot, 1° de Enero 1988; AP, NYT, 6 de Mayo; Mary Curtius, BG, John Kifner, NYT, 9 de Feb.; Curtius, BG, 4 de June.

 

[31] Hadashot, 16 de Mayo 1984; Menahem Shizaf, Hadashot, 2 de Julio 1987; Attallah Mansour, Ha'aretz, 5 de Feb. 1986; Reuter, Toronto Globe & Mail, 16 de Mayo; John Kifner, 20 Abril; AP, BG, 18, 21 de Mayo; Eyal Ehrlich, Ha'aretz, 7 de Abril; Amnon Levy, Hadashot, 30  de Juni, 1987; News from Within, 13 de Mayo 1986; Uriel Ben-Ami, Davar, 11 de Abril; AP, BG, 26 de Mayo.

 

[32] Fateful Triangle, 165.

 

[33] Las contribuciones pueden enviarse a los Amigos de YESH GVUL (resistentes), 1636 Martin Luther King Rd., #G, Berkeley CA 94709, y DOWN WITH THE OCCUPATION [ABAJO LA OCUPACIÓN] (Dai l'kibbush), PO Box 3742, Jerusalén, Israel.

 

[34] BG-LAT, 31 de Mayo; AP, 30 de Mayo.

 

[35] Para informes israelies sobre Ansar I véase Fateful Triangle. Sobre Ansar II véase Al-Hamishmar, 22 de Dic. 1986, 27 de En. 1987; Ha'aretz, 13, 28 de Julio 1987.

 

[36] Glenn Frankel, WP-Manchester Guardian Weekly, 22 de Mayo; Avi Katzman, Koteret Rashit, 20 de Abril; Hadashot, 29 de Abril, citado en News from Within, 10 de Mayo junto con testimonios de presos.

 

[37] AP, 19 de Mayo; Minneapolis Star-Tribune, 1° de Junio; para figuras oficiales véase Joel Brinkley, NYT, 25 de Abril.

 

[38] Oren Cohen, Hadashot, 24 de Marzo; Peretz Kidron, Middle East International, 14 de May0; AP, 25 de Mayo.

 

[39] AI, 31 de Marzo.

 

[40] AP, 17 de Abril.

 

[41] Raja Shehadeh, comunicación personal; FACTS, 5-12 de Marzo.

 

[42] Cohen, Hadashot. 27 de Marzo; projecto de base de datos sobre los derechos humanos palestinos Update, 21 de Marzo – 5 de Abril; JP, 30 de Marzo; Globe & Mail, 31 de Marzo.

 

[43] AP, 11 de Mayo; proyecto de base de datos Update, 14 de Mayo 1988.

 

[44] John Kifner, NYT, 25 de Abril 1988.

 

[45] Véase Amnon Kapeliouk, Israel: la fin des mythes (Paris, 1975).

 

[46] Ha'aretz, 12 de Abril; JP, 13 de Abril; Thomas Friedman, NYT, 17 de Abril, 6 de En. 1988; Ha'aretz, 7 de Abril; Toronto Globe & Mail, 26 de April; Tony Banks, Jane's Defence Weekly, 7 de Mayo; AP, 8 de April; Elaine Sciolino, NYT, 6, 8 de Abril 1988.

 

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